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Strange Knots: Strange Knot

  • jazzido · 5 months ago
    Impresionante cita, la tengo en el "about me" del fakebook hace un tiempo.

    "Manure pitching" es particularmente útil como skill.
  • marcelofrontiereconomy · 5 months ago
    Siempre me gustó esa última frase, "Specialization is for insects." Aunque hay que reconocer que Lazarus Long tuvo el suficiente tiempo como para aprender y practicar todas esas cosas, y más. Necesitamos (o al menos quiero) vidas más largas y/o métodos de aprendizaje más eficientes.
  • srtapola · 5 months ago
    oh
  • bilinkis · 4 months ago
    "Die gallantly" es la que me hace ruido a mí... Pudiendo hacer todas esas otras cosas gloriosas, ¿por qué morir? Y si hay que morir de todos modos, ¿¿¿cómo hacerlo "gallantly"???
  • ekman · 4 months ago
    Si, vivir hasta vivir para siempre. Lo más probable es que le hayamos errado al timeframe para eso al menos por un par de generaciones, pero podemos mantener la esperanza.
    Lazarus Long, en particular, vivió claramente muchos mas años de los que nosotros podemos esperar hacerlo y, sin embargo, la muerte está siempre al límite de la vida. Y hay distintas maneras de morir. Heinlein tenía formación militar, y creía en el honor. Yo no tengo formación militar, pero creo entender lo que es el honor. Te dejo otra cita:
    El sargento Mario Terán entra en una sala de la escuelita de La Higuera, donde había sido confinado el Che. Según declaró a la prensa: “Ése fue el peor momento de mi vida. Cuando llegué, el Che estaba sentado en un banco. Al verme me dijo: ‘Usted ha venido a matarme’. Yo me sentí cohibido y baje la cabeza sin responder. Entonces me preguntó: ‘¿Qué han dicho los otros?’ (refiriéndose a los guerrilleros Willy y Chino). Le respondí que no habían dicho nada, y el contestó: ‘¡Eran unos valientes!’. Yo no me atrevía a disparar, en ese momento vi al Che grande, muy grande, enorme. Sus ojos brillaban intensamente. Sentí que se me echaba encima y cuando me miró fijamente, me dio un mareo. Pensé que con un movimiento rápido el Che podría quitarme el arma. ‘¡Póngase sereno - me dijo- y apunte bien! ¡Va a matar a un hombre!’. Entonces di un paso atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y disparé la primera ráfaga. El Che, con las piernas destrozadas cayó al suelo, se contorsionó y empezó a regar muchísima sangre. Yo recobré el ánimo y disparé la segunda ráfaga, que lo alcanzó en un brazo, en el hombro y en el corazón. Ya estaba muerto” (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=57934)